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domingo, 8 de noviembre de 2009

La vejez de los gatos

LA VEJEZ DE LOS GATOS:

Si bien es conveniente vigilar siempre la salud de nuestras mascotas, cuando éstas llegan a la vejez, debemos aumentar aún más el control de su estado físico y acudir al veterinario de manera más frecuente.

La vejez de los gatos comienza, aproximadamente, a partir de los ocho años, aunque si las condiciones de vida han sido excepcionales, los procesos degenerativos que aparecen con la edad pueden retrasarse hasta los diez años. Las mascotas mayores pueden tener más o menos problemas médicos dependiendo de la nutrición y del cuidado durante toda su vida; aunque también influyen otro tipo de elementos ajenos a la vida del animal, como la genética o las condiciones ambientales del lugar en el que vive.

Éstas son las enfermedades más comunes que se dan entre los gatos de edad avanzada:- enfermedad intestinal inflamatoria - problemas dentales - diabetes - enfermedades cardiovasculares, renales y pancreáticas - obesidad - anemia - lipidosis hepática secundaria - cáncer - hipertiroidismo - hipertensión - hepatopatías


LA IMPORTANCIA DE LAS REVISIONES:

El hecho de que tu gato tenga buen aspecto y esté aparentemente sano, no significa que no debas llevarlo al veterinario a realizarse revisiones periódicas. Lo más adecuado es que el especialista realice un examen físico, análisis de glóbulos rojos, análisis de orina, controle el peso y revise su nutrición, dientes, oídos, uñas y piel, como mínimo una vez al año.

Si el felino doméstico tiene algunos problemas leves de salud, el especialista debe añadir al control rutinario anterior algunas pruebas, como por ejemplo un electrocardiograma o radiografía de tórax.

Si nuestra mascota no se encuentra bien y tiene problemas serios de salud, hay que realizar, a parte de los exámenes anteriores, una radiografía abdominal una vez cada seis meses.

No hay que olvidar administrar las vacunas correspondientes a la edad del felino. Es necesario vacunar a los gatos mayores contra FVRCP, rabia, clamidiasis, bordetelosis y leucemia felina.


CONTROLAR EL PESO Y EL CONTAGIO DE PARÁSITOS:

En las edades más avanzadas, debemos vigilar el peso de nuestra mascota, aunque el hecho de que adelgace no tiene por qué significar que tenga problemas de salud. También hay que controlar la aparición de parásitos, ya que pueden provocar infecciones más peligrosas que las que pueda sufrir un animal joven.

Un examen de las deposiciones del gato nos permitirá saber si tiene algún tipo de gusano parasitario, que se elimina con medicamentos que nos proporcionará el especialista en salud animal.

Los exámenes de ojos, corazón, sangre y orina deberán ser rutina para nuestro gato. Es muy beneficioso que el veterinario acondicione las uñas y limpie los oídos del felino al menos una vez cada dos meses. También vigilaremos su apetito, si tiene tos persistente, los olores anormales, y la piel (bultos o úlceras que no curan), ya que pueden alertarnos de infecciones o enfermedades.


CUIDAR SU ALIMENTACIÓN:

Mimar la dieta de un gato viejo puede ser clave para mejorar los problemas de salud inherentes a una edad avanzada. Un buen método es darle muchas raciones pequeñas de comida, pero regulares. Si el gato padece hipertiroidismo, se requiere incrementar el contenido energético de las comidas, ya que suelen perder peso.

En cuanto a la salud dental, la higiene oral es esencial durante toda la vida del minino, para evitar que los dientes se le caigan por la acción del sarro. Los alimentos secos son los más adecuados para que nuestra mascota tenga una buena dentadura, puesto que este tipo de comida elimina los depósitos de suciedad de los dientes.

Si el gato tiene los dientes en mal estado, los alimentos tendrán que ser blandos y estar cortados en porciones muy pequeñas.

El agua tendrá que estar siempre fría porque los felinos viejos pueden descontrolar la temperatura de su cuerpo y, al cambiar su percepción de la sed, padecer deshidratación.



Existe la creencia generalizada de que los gatos tienen mayor propensión a estar obesos en edades avanzadas. La mayoría de los estudios veterinarios rechazan esta afirmación, así que sólo debemos reducir la cantidad de alimento si el especialista nos lo recomienda.


Fuente adaptada de: http://www.mascotasyhogar.com

lunes, 29 de diciembre de 2008

Zoonosis

La "zoonosis" es el término que sirve para definir los males o enfermedades que pueden ser transmitidos de un animal a un hombre y viceversa.

A pesar del riesgo que puede significar para nuestra salud el tener en casa una mascota, lo cierto es que con prevención, educación, información y visitas regulares a un profesional veterinario, no tenemos nada que temer. Para que la experiencia de compartir nuestro hogar con un perro, un gato, un hámster o cualquier otro animal no se convierta en un peligro, resulta esencial que vacunemos a nuestras mascotas y que sepamos cómo actuar ante determinados síntomas.

A continuación, se muestran algunos de los ejemplos más comunes de enfermedades que nuestras mascotas nos pueden transmitir:




La rabia:
Hay que decir que en España esta enfermedad se encuentra prácticamente erradicada. La rabia se manifiesta como una encefalitis provocada por un rabdovirus. La transmisión es por contacto con un animal enfermo o en período de incubación. Es mortal, de ahí la necesidad de su prevención.


La taxoplasmosis:

Producida por el protozoo Toxoplasma gondii. Es muy temida por las mujeres embarazadas, aunque hay que ser consciente de que no sólo la puede transmitir el gato. Afecta a las personas y los pequeños mamíferos que se infectan por la ingestión de los huevos que se hallan en las heces de perros y gatos. El parásito también aparece en la carne mal cocinada o cruda, y en verduras mal lavadas, de ahí que puede haber contagio sin tener gato. Los gatos la sufren de modo apenas visible, se manifiesta en un proceso diarreico que no es grave y por las afecciones en los ojos (uveitis).


En las personas, la taxoplasmosis causa erupciones cutáneas, fiebre, linfadenopatía y malestar. Lo más peligroso es que puede provocar alteraciones del feto o abortos si la infección se produce durante los tres primeros meses. De cualquier forma, es frecuente que estemos inmunizados contra esta enfermedad tras haberla padecido anteriormente sin ser conscientes de ello, por lo que el problema es remoto para personas con un sistema inmune correcto.





La Criptosporidiosis:

Enfermedad producida por un coccidio que vive en el epitelio respiratorio e intestinal de las aves. Puede afectar a aves, mamíferos, reptiles y peces. Provoca alteraciones gastrointestinales en los mamíferos, incluidos roedores, perros, gatos y vacas. También afecta al ser humano. El contagio se produce a través de las heces y la ingestión de aguas contaminadas.
En personas inmunodeprimidas, la infección puede resultar fatal. En el resto, la solución clínica es muy eficaz.


Enfermedades parasitarias:
Pueden estar causadas por los organismos flagelados (Giardias) o por parásitos intestinales (como Toxocara o Dipylidium). En los niños puede manifestarse en forma de diarreas y picor en la zona del ano.

La enfermedad del arañazo del gato:
La causa es una bacteria (Bartonella henselae), y en las personas aparece con variedad de síntomas desde linfadenopatía, fiebre, pérdida de peso, mialgia, dolor de cabeza y erupciones cutáneas, entre otras.
El periodo de incubación es de tres semanas y pueden pasar hasta tres meses para su resolución completa.

Las infecciones por hongos:
Dentro de las agentes micóticos con posible transmisión al hombre se encuentran los contagios por Histoplasma, Blastomyces, Aspergillus y Cryptococcus, en personas que comparten el mismo hábitat que el gato. Tienen tratamiento y, como prevención, debe evitarse el contacto directo con los animales infectados, más si somos sensibles a las infecciones cutáneas.


Otras:
Existen también zoonosis asociadas al contacto directo con secreciones respiratorias u oculares de gatos. Por ejemplo: La Chlamydia psittaci, Bordetella bronchiseptica, Francisella tularensis, Yersinia pestis.
En hombres causa la peste bubónica, bacteriemica o neumónica en áreas endémicas.


Fuente: http://www.mascotasyhogar.com
http://mascotas.consumer.es